Ciudad de México, México; 12 de diciembre de 2025. Vecinos de la colonia Santa Úrsula Coapa, en la alcaldía Coyoacán, denunciaron que la euforia y la expectativa generadas por el Mundial de Futbol 2026 han incentivado una fuerte actividad de desarrolladores que construyen edificaciones de hasta ocho niveles en un área donde el Programa de Desarrollo Urbano vigente sólo permite viviendas de tres pisos, lo que ha llevado a hablar de una voracidad atribuido por colonos a un “cártel inmobiliario” que opera con permisividad oficial.

Habitantes de la calle Popocatépetl relatan que las obras, en promedio de siete pisos, han dañado sus hogares, como ocurrió el 25 de noviembre pasado cuando un colado cayó sobre un techo de lámina adyacente y destruyó el cuarto donde dormía el propietario del predio contiguo.

Los colonos han interpuesto denuncias ante la alcaldía, el Instituto de Verificación Administrativa (Invea) y la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT), pero, según señalan, la inacción de las autoridades ha permitido que no sólo se consoliden esas obras, sino que aparezcan nuevas construcciones promocionadas como listas para aprovechar la plusvalía derivada del Mundial. 

A principios de 2025, los propios vecinos alertaron sobre la proliferación de obras irregulares en prácticamente todas las calles de la colonia, con desarrolladores promoviendo los proyectos en redes sociales y prometiendo entrega de unidades justo antes o en agosto próximo para beneficiarse con el impacto del evento deportivo. 

Pese a la ilegalidad de los trabajos, las construcciones avanzan a marchas forzadas, con jornadas de 14 horas diarias y sin mecanismos de seguridad adecuados para las casas vecinas, según describen los afectados, lo que ha aumentado la tensión en la comunidad.

Aunque algunas obras han sido clausuradas en calles como San Alejandro y calzada de Tlalpan, muchas otras permanecen en operación sin permisos, especialmente en el centro de la colonia, lo que ha profundizado el descontento de los residentes. 

Los vecinos solo explican la permisividad de estas construcciones “por actos de corrupción en la alcaldía Coyoacán”, pues aseguran que se estaría sacando provecho de la especulación vinculada al Mundial mediante el pago de multas o dádivas para que no se interrumpan los trabajos, una situación que atribuyen al denominado “cártel inmobiliario”.