Washington, Estados Unidos, 22 de octubre de 2026.- El gobierno del presidente Donald Trump ha deportado a cerca de 980 mil personas desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, de acuerdo con un informe del Migration Policy Institute (MPI), que señala que, aunque las expulsiones aumentaron respecto a la administración de Joe Biden, la cifra se mantiene por debajo de los niveles registrados durante otros gobiernos estadounidenses y de la meta fijada por el mandatario republicano.
El análisis, elaborado con información pública y datos obtenidos mediante solicitudes de acceso a la información, abarca el periodo comprendido entre el veinte de enero de 2025 y el treinta y uno de julio de 2026. Según el documento, alrededor de 660 mil deportaciones se realizaron durante el último año fiscal, lo que representa un incremento frente al promedio anual registrado durante el gobierno de Biden.
Sin embargo, el ritmo de las expulsiones no ha alcanzado el objetivo establecido por Trump al inicio de su segundo mandato, cuando prometió deportar a un millón de personas cada año. El instituto de investigación también cuestionó las afirmaciones de la administración estadounidense sobre la salida voluntaria de millones de migrantes, al considerar que las cifras disponibles no respaldan esos cálculos.
El informe indica que aproximadamente el 69 por ciento de las personas deportadas durante el periodo analizado fueron interceptadas inicialmente en la frontera entre Estados Unidos y México. No obstante, también aumentaron las detenciones de migrantes en el interior del territorio estadounidense, incluidas personas que llevaban varios años viviendo en el país.
De acuerdo con los datos recopilados por el MPI, solo alrededor del 20 por ciento de las personas deportadas tenía una condena por algún delito, un resultado que contrasta con los mensajes de la Casa Blanca, que ha defendido su política migratoria bajo el argumento de que busca expulsar principalmente a personas con antecedentes criminales.
El organismo también advirtió que el gobierno estadounidense dejó de publicar información detallada y periódica sobre deportaciones y expulsiones, por lo que los investigadores tuvieron que recurrir a solicitudes oficiales y otras fuentes para estimar la magnitud de las operaciones migratorias.
Las cifras reflejan el endurecimiento de la política migratoria impulsada por Trump, aunque también muestran los obstáculos para alcanzar sus objetivos, entre ellos los procedimientos judiciales pendientes, las dificultades para concretar retornos a determinados países y la diversidad de situaciones legales de las personas migrantes.
El informe concluye que, aunque las deportaciones y las salidas voluntarias han aumentado, no existen elementos suficientes para sostener que tres millones de migrantes hayan abandonado Estados Unidos desde el regreso de Trump al poder, como ha afirmado su administración.