Washington, 6 de marzo de 2026. La visita del futbolista argentino Lionel Messi y el plantel del Inter Miami a la Casa Blanca, donde fueron recibidos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desató una ola de críticas en redes sociales y entre algunos analistas, quienes cuestionaron la presencia del astro argentino en medio del contexto político y militar que atraviesa el país. 

El encuentro se realizó como parte de la tradición estadounidense de recibir en la Casa Blanca a equipos campeones, luego de que el Inter Miami conquistara la Copa de la Major League Soccer (MLS). Durante la ceremonia, el club entregó al mandatario una camiseta personalizada con el número 47, además de un balón y un reloj conmemorativo. 

Sin embargo, la imagen de Messi junto a Trump generó controversia en redes sociales, donde algunos usuarios consideraron que su presencia en el acto podría afectar su legado deportivo. Entre los comentarios difundidos se señaló que la visita representaba “una mancha en su legado”, al coincidir con declaraciones del mandatario sobre la ofensiva militar estadounidense contra Irán. 

Durante el evento, Trump combinó elogios al futbolista con referencias a la situación internacional, incluida la operación militar en Medio Oriente, mientras el jugador argentino permaneció en silencio durante el discurso presidencial. 

La ceremonia reunió a jugadores y directivos del Inter Miami, entre ellos Luis Suárez y Rodrigo De Paul, así como a autoridades deportivas de la liga estadounidense, en un acto que mezcló reconocimiento deportivo con comentarios políticos por parte del mandatario.