Ciudad de México; 11 de diciembre de 2025. El Gobierno de Venezuela condenó enérgicamente la reciente incautación por parte de Estados Unidos de un buque petrolero frente a sus costas y calificó lo ocurrido como un “robo descarado” y un acto de “piratería internacional”, al considerar que se trata de una acción injustificada que atenta contra la soberanía y los recursos naturales del país caribeño.
La Cancillería venezolana emitió un comunicado en el que aseguró que esta acción, anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump, expone lo que Caracas considera motivos reales de la prolongada agresión de Washington contra Venezuela, centrados en la apropiación de sus riquezas energéticas.
El texto oficial enfatizó que no se trata solamente de una operación aislada, sino de una conducta sistemática que revela, según el Gobierno venezolano, la intención de apropiarse de los recursos que, por derecho constitucional, pertenecen al pueblo venezolano.
Venezuela también anunció que acudirá ante instancias internacionales para denunciar este hecho como un grave crimen internacional, y subrayó su compromiso de defender con absoluta determinación su soberanía, sus recursos naturales y la dignidad nacional ante lo que considera un despojo unilateral.
En el comunicado se vinculó además este incidente con otras acciones anteriores consideradas ilegítimas por Caracas, como la apropiación de activos estratégicos en el extranjero, y se señaló que tales medidas forman parte de una agresión prolongada contra el país sudamericano.
El Gobierno venezolano catalogó la incautación como un acto de piratería internacional, un término que busca resaltar su rechazo absoluto y la gravedad de la medida, al mismo tiempo que llamó a la comunidad internacional a no permitir que se normalicen acciones que violan la ley marítima y los principios de soberanía.
Autoridades en Caracas han advertido que esta situación podría intensificar tensiones diplomáticas entre Venezuela y Estados Unidos, que ya se habían visto marcadas por desacuerdos previos sobre sanciones, energía y presencia militar en la región del Caribe.
Este enfrentamiento diplomático ocurre en medio de un contexto de presión continua del Gobierno de Estados Unidos sobre el liderazgo venezolano, y la condena de Caracas busca no sólo revertir la medida, sino también reforzar su postura ante foros multilaterales y alianzas regionales.