Ciudad de México, 12 de junio de 2026. La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que no se cumplió el objetivo de quienes buscaban proyectar una imagen de caos en México durante la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026, pues la imagen que se mostró al mundo fue la de un país alegre, unido y capaz de organizar con éxito un evento de talla internacional.
Durante su conferencia matutina, la mandataria destacó que la jornada inaugural transcurrió en un ambiente de celebración, pese a las movilizaciones y protestas registradas en días previos. Señaló que millones de personas dentro y fuera del país pudieron observar una gran fiesta deportiva y cultural, acompañada por una amplia participación ciudadana.
Sheinbaum recordó que en los días previos hubo sectores que intentaron presentar a México como un país sumido en el desorden y la confrontación, pero sostuvo que los hechos demostraron lo contrario. Aseguró que la inauguración se desarrolló sin incidentes mayores y que predominó un ambiente de convivencia entre aficionados nacionales y extranjeros.
La presidenta subrayó que las imágenes difundidas a nivel internacional mostraron estadios llenos, espacios públicos abarrotados de aficionados y celebraciones en distintas ciudades del país, especialmente tras la victoria de la Selección Mexicana por 2-0 sobre Sudáfrica en el partido inaugural.
Asimismo, destacó el trabajo realizado por las autoridades federales, estatales y municipales para garantizar la seguridad durante el arranque del torneo. El operativo desplegado permitió que las actividades relacionadas con el Mundial se llevaran a cabo de manera ordenada, aun cuando coincidieron con diversas manifestaciones sociales en la capital del país.
Sheinbaum consideró que el éxito de la inauguración representa una oportunidad para mostrar al mundo la riqueza cultural, la hospitalidad y la capacidad organizativa de México. Afirmó que la imagen que prevaleció fue la de un país de fiesta y entusiasmo, contrario a los pronósticos de quienes anticipaban escenarios de conflicto o desestabilización.