Australia, 11 de marzo de 2026. La selección femenina de futbol de Irán abandonó Australia sin siete de sus integrantes, quienes decidieron aceptar asilo en ese país tras participar en la Copa Asiática.
De acuerdo con autoridades australianas, antes de que el equipo viajara al aeropuerto de Sídney, siete jugadoras aceptaron visas humanitarias que les permiten permanecer de forma permanente en Australia, por lo que fueron trasladadas a un lugar seguro bajo resguardo policial.
Durante las horas previas al vuelo, funcionarios australianos sostuvieron reuniones individuales con cada integrante del equipo para explicarles, mediante intérpretes, que tenían la opción de no regresar a Irán si así lo deseaban.
El ministro del Interior de Australia, Tony Burke, señaló que las reuniones fueron “emotivas”, ya que las jugadoras debían tomar una decisión en medio de la tensión y la incertidumbre sobre su futuro.
El caso generó atención internacional desde el primer partido del equipo en el torneo, cuando varias jugadoras guardaron silencio durante la entonación del himno nacional, gesto que fue interpretado por algunos como una forma de protesta o desafío.
Tras la eliminación de Irán del torneo, el resto de la selección decidió abordar el vuelo de regreso a su país, mientras que las siete futbolistas que aceptaron el asilo permanecieron en territorio australiano.
Organizaciones de la comunidad iraní en Australia habían advertido que las jugadoras podrían enfrentar consecuencias al regresar a su país, especialmente después de la polémica generada por su silencio durante el himno.