Moscú, 2 de marzo de 2026. El presidente de Vladímir Putin condenó la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, ocurrida durante la ofensiva militar contra Irán, y aseguró que se trató de un asesinato cometido con una “cínica violación” de las normas de la moral humana y del derecho internacional.
En un telegrama dirigido al presidente iraní, Masud Pezeshkian, el mandatario ruso expresó sus condolencias por la muerte del dirigente y de sus familiares, además de pedir transmitir su pésame al pueblo iraní ante lo que calificó como una gran pérdida para el país.
Putin también señaló que en Rusia el ayatolá será recordado como un destacado estadista que contribuyó de manera importante al fortalecimiento de las relaciones entre Moscú y Teherán, en el marco de la asociación estratégica que ambos países mantienen.
La muerte del líder iraní se produjo tras ataques realizados por fuerzas de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán, lo que ha provocado reacciones internacionales y llamados a la desescalada del conflicto en Medio Oriente.