Caribe, 18 de febrero de 2026. Pescadores y comunidades costeras del mar Caribe expresaron este miércoles su temor por su seguridad tras el aumento de operativos y ataques de embarcaciones de Estados Unidos contra lanchas locales, informaron organizaciones sociales y representantes de la región, quienes calificaron las acciones como desproporcionadas y una amenaza para la vida y el sustento de quienes dependen de la pesca artesanal.
De acuerdo con testimonios de pescadores afectados, algunos operativos de las autoridades estadounidenses en aguas cercanas o en tránsito marítimo habrían resultado en el disparo o persecución de lanchas sin que mediara una advertencia clara o protocolos de seguridad, generando pánico entre las tripulaciones y provocando la pérdida de embarcaciones, equipos y captura.
Organizaciones defensoras de derechos humanos y grupos de pesca han denunciado que la falta de coordinación y comunicación efectiva entre las autoridades de Estados Unidos y las comunidades costeras del Caribe —especialmente en zonas donde confluyen rutas marinas tradicionales de pesca— ha incrementado la vulnerabilidad de los pescadores, quienes en algunos casos no cuentan con señalización adecuada ni mecanismos para identificarse como civiles.
Los pescadores señalaron que la ampliación de operativos para combatir el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas en el mar ha tenido como efecto colateral la hostigación a embarcaciones menores, que resultan confundidas o tratadas como objetivos por agentes de seguridad, lo que ha desencadenado situaciones de riesgo de vida para quienes se dedican a la pesca de subsistencia y comercio local.
Además de la preocupación por la seguridad física de las tripulaciones, los representantes de las cooperativas pesqueras denunciaron daños materiales considerables y pérdidas económicas crecientes, que afectan no solo a los pescadores directos sino a sus familias y comunidades que dependen de la actividad pesquera.
Organizaciones sociales han solicitado, tanto a autoridades locales como a instancias internacionales, la implementación de protocolos claros para distinguir entre embarcaciones civiles y posibles objetivos de seguridad, así como la apertura de canales de diálogo que permitan garantizar la protección de los derechos humanos de los pescadores artesanales.
Representantes comunitarios también convocaron a una reunión con autoridades de países ribereños del Caribe para abordar de forma conjunta mecanismos de seguridad que no pongan en riesgo la vida de los trabajadores del mar ni limiten el derecho a desarrollar su actividad tradicional de pesca.
Los testimonios difundidos en distintas plataformas de comunicación reflejan la inquietud creciente entre las comunidades costeras, que demandan mayor claridad, protección y acompañamiento frente a las políticas de seguridad marítima que, en su perspectiva, no han considerado adecuadamente las particularidades del trabajo artesanal en el Caribe.