Kabul, Afganistán, 27 de febrero de 2026. El ejército de Pakistán informó que cerca de 275 presuntos talibanes y “terroristas” murieron en una serie de bombardeos lanzados contra objetivos en Afganistán, incluida la capital Kabul y la ciudad de Kandahar, en el marco de una escalada de enfrentamientos entre ambos países.
De acuerdo con autoridades paquistaníes, los ataques aéreos se realizaron con misiles aire-tierra dirigidos contra oficinas y posiciones militares de los talibanes, luego de acusaciones de que grupos armados operan desde territorio afgano y de recientes ataques en la frontera. Islamabad describió la situación como una respuesta para proteger su seguridad y calificó el conflicto como una “guerra abierta”.
El balance presentado por el ejército de Pakistán señala además que cientos de combatientes resultaron heridos y que decenas de puestos de control fueron destruidos durante la ofensiva, mientras que del lado paquistaní se reportó la muerte de al menos una docena de militares y varios lesionados tras los enfrentamientos previos.
Tras los bombardeos, autoridades talibanes en Afganistán manifestaron su disposición a dialogar para frenar la escalada, en medio de tensiones crecientes entre ambos vecinos, antiguos aliados que ahora se acusan mutuamente de dar refugio a grupos armados.