Estados Unidos; 26 de diciembre de 2025. Archivos recientemente publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre el caso del financiero Jeffrey Epstein aportan detalles adicionales sobre su muerte en una prisión federal en agosto de 2019, e indican que, a pesar de que estaba bajo vigilancia por un riesgo previo de suicidio, no fue monitorizado de forma adecuada por las autoridades penitenciarias.
Los documentos, difundidos como parte de la implementación de una ley que obliga al gobierno a hacer públicos registros no clasificados del caso, muestran que semanas antes de su fallecimiento Epstein había sido hallado semiconsciente en su celda con señales de un intento de suicidio, después de lo cual fue colocado en observación, aunque la supervisión constante que exigía su condición no se mantuvo de forma efectiva.
Según los nuevos archivos —que incluyen notas manuscritas de personal carcelario, registros médicos y entrevistas con personal de la prisión—, en las semanas posteriores a ese episodio hubo fallas en la rutina de vigilancia al interior de la unidad, y aunque Epstein llegó a afirmar que “suicidarse iba contra su religión”, la monitorización tuvo lagunas que cuestionan los protocolos seguidos en su custodia.
Los registros también contienen apuntes de personal que mencionan un posible intento de agresión por parte de un compañero de celda, aunque las autoridades no corroboraron evidencias de violencia por parte de ese recluso, y subrayan discrepancias en las decisiones de mantener a Epstein en observación psicológica en lugar de una vigilancia más estricta para prevenir un nuevo intento de suicidio.
Aunque la causa oficial de la muerte de Epstein fue declarada como suicidio, la divulgación parcial de estos documentos ha reavivado el debate sobre las circunstancias de su fallecimiento, así como sobre la gestión de su custodia, en un caso que sigue generando controversia pública y política años después de los hechos.