Zúrich, 18 de febrero de 2026. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, afirmó este miércoles que “no hay lugar para el racismo en el fútbol”, en respuesta a la denuncia pública del delantero brasileño Vinícius Júnior sobre incidentes de carácter racista que ha sufrido durante la temporada en competencias europeas.

En una declaración dada a conocer desde la sede de la organización en Zúrich, Infantino subrayó que la FIFA y sus órganos disciplinarios trabajan de manera firme para combatir cualquier forma de discriminación, y que las “denuncias de racismo serán atendidas con la máxima seriedad para garantizar que el fútbol sea un deporte inclusivo y respetuoso para todos”.

Infantino dijo que se han intensificado las sanciones y los mecanismos de investigación para responder con rapidez a quejas relacionadas con conductas racistas tanto dentro como fuera de las canchas, y aseguró que no se tolerarán actos que impliquen discriminación por raza, origen o cualquier otra condición.

La declaración del presidente de la FIFA se da en el contexto de múltiples casos documentados por organizaciones de aficionados y medios especializados, en los que Vinícius —figura prominente del fútbol internacional— ha sido objeto de insultos racistas durante partidos de liga y competencias europeas, hechos que han generado múltiples reacciones de rechazo y llamados a la acción más contundente.

Infantino resaltó que el organismo rector del fútbol mundial no solo sanciona a clubes y seguidores, sino que también trabaja en campañas de concientización y educación para promover valores de respeto y diversidad, mediante la colaboración con confederaciones, ligas y asociaciones nacionales.

Asimismo, el presidente de la FIFA reafirmó el compromiso de la organización con iniciativas como “FIFA por la Diversidad”, programas educativos que buscan sensibilizar a jugadores, entrenadores y aficionados sobre los efectos negativos de la discriminación en el deporte y la sociedad.

Vinícius Júnior, delantero de alto perfil tanto en competiciones de clubes como en selecciones, ha sido una voz activa contra el racismo en el deporte, lo que ha impulsado campañas y pronunciamientos en distintos países y ligas para enfrentar este problema estructural.

La postura de Infantino fue respaldada por diversos actores del fútbol internacional, quienes coincidieron en la necesidad de adoptar medidas más estrictas para erradicar comportamientos racistas y garantizar que los estadios y competiciones sean espacios seguros y respetuosos para todos los participantes.