Ciudad de México, 24 de junio de 2026. El director general del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), Vidal Llerenas, afirmó que la marca relacionada con el popular “Pato Merlín” pertenece a la familia Gómez, poniendo fin a la controversia surgida tras la presentación de diversas solicitudes para registrar comercialmente el nombre del ave que se volvió un fenómeno viral durante el Mundial de 2026. 

El funcionario señaló que es un hecho público y notorio que Merlín es la mascota de la familia de Karla Ivette Gómez, por lo que reconoció su derecho sobre la marca. La declaración se produjo después de que el organismo recibiera varias solicitudes de registro presentadas por particulares pocos días después de que la imagen del pato se hiciera famosa en redes sociales y medios de comunicación. 

De acuerdo con la información difundida, algunas de las solicitudes buscaban registrar la denominación “El Pato Merlín” para actividades relacionadas con entretenimiento, publicidad, mercadotecnia y comercialización de productos, mientras que otra incluía el nombre “El Pato Merlín, El Pato de la Suerte” para una amplia gama de servicios empresariales y promocionales. 

La familia Gómez inició formalmente el trámite ante el IMPI después de que Merlín se convirtiera en una de las imágenes más representativas de la Copa del Mundo, al aparecer con una camiseta de la Selección Mexicana durante los festejos de aficionados. La propietaria del ave, Karla Ivette Gómez, había expresado previamente su intención de proteger legalmente el nombre y la imagen de su mascota para evitar que terceros lucraran con su popularidad. 

La polémica incluso llegó hasta Palacio Nacional, donde la presidenta Claudia Sheinbaum manifestó su respaldo a la familia y consideró injusto que otras personas intentaran apropiarse comercialmente de la imagen del pato. Tras ello, los dueños de Merlín acudieron al IMPI para presentar la solicitud correspondiente y asegurar la protección legal de la marca. 

Con la postura expresada por el titular del IMPI, la familia Gómez obtiene un importante respaldo en el proceso para consolidar los derechos sobre la imagen y el nombre de Merlín, cuya popularidad lo ha convertido en uno de los símbolos más inesperados y reconocidos del Mundial de 2026.