Ciudad de México, 18 de abril de 2026. El partido de leyendas entre México y Brasil, que se disputará en el Estadio Azteca, se perfila como una nueva prueba operativa tanto para el recinto como para la capital del país, de cara a la Copa del Mundo de 2026. El encuentro reunirá a exfiguras del futbol internacional y servirá para medir la logística, seguridad y capacidad de respuesta ante eventos de gran magnitud. 

El duelo, programado para este fin de semana en el llamado Coloso de Santa Úrsula, forma parte de una serie de ensayos que buscan afinar detalles en la organización de espectáculos masivos, al tiempo que incentivan el ambiente mundialista entre la afición. 

En la cancha participarán referentes del futbol mexicano como Rafael Márquez, Andrés Guardado, Jared Borgetti y Cuauhtémoc Blanco, así como figuras brasileñas de talla internacional como Ronaldinho, Kaká, Lúcio y Julio César, en un espectáculo que combina nostalgia y talento. 

El evento también implica un importante operativo de movilidad y seguridad, con miles de elementos desplegados en las inmediaciones del estadio para garantizar el orden y facilitar el acceso de los asistentes, ante la alta afluencia esperada. 

Además de su carácter recreativo, este tipo de encuentros permite evaluar aspectos como la venta digital de boletos, servicios de estacionamiento y funcionamiento de las instalaciones renovadas, elementos clave para la organización del Mundial. 

Con este partido, el Estadio Azteca continúa su proceso de adaptación y pruebas previas al torneo internacional, mientras la Ciudad de México afina su capacidad para recibir eventos de gran escala en uno de los escenarios más emblemáticos del futbol mundial.