Ramallah, Cisjordania y Franja de Gaza; 7 de febrero de 2026. Las Fuerzas de Defensa de Israel intensificaron este fin de semana una ofensiva militar en la Franja de Gaza, donde llevaron a cabo múltiples ataques con helicópteros de combate y vehículos blindados que incluyeron el bombardeo de un edificio residencial tras emitir su primera orden de evacuación desde la entrada en vigor del alto el fuego, y al menos dos palestinos murieron en los enfrentamientos que se extendieron por zonas como Rafah y Jan Younis. Además, en Cisjordania reocupada las tropas israelíes ejecutaron amplias redadas y arrestos, ingresaron a campamentos de refugiados, dispararon gas lacrimógeno e hirieron a residentes mientras reforzaban la seguridad en torno a áreas con presencia de colonos israelíes. 

El ejército israelí justificó los ataques como operaciones dirigidas contra infraestructura de grupos armados que, según afirmó, habían lanzado disparos contra sus efectivos horas antes, aunque las acciones han generado condenas internacionales, incluida la de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, que aseguró que estas operaciones ponen en peligro la viabilidad de un Estado palestino y podrían implicar desplazamientos masivos de población. 

Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos y agencias de la ONU han denunciado que la violencia en los territorios ocupados —tanto en Gaza como en Cisjordania— ha provocado miles de víctimas, desplazamientos forzados y restricciones severas a los civiles, lo que mantiene bajo presión humanitaria a la población palestina en medio de un conflicto que, desde hace años, continúa sin resolverse plenamente.