Cali, Colombia, 7 de agosto de 2026. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, busca fortalecer los apoyos a su gestión en Sudamérica en medio de la crisis provocada por su fallido intento de abrir al capital privado parte del negocio del organismo y ante el creciente rechazo de federaciones europeas y de la Concacaf.
Durante su visita a Colombia, Infantino recibió muestras de respaldo de distintas federaciones sudamericanas, entre ellas las de Venezuela y Ecuador, que se sumaron a las expresiones de apoyo previamente realizadas por Argentina y Paraguay. Las asociaciones sudamericanas celebraron además el retiro de la controvertida propuesta económica impulsada por el dirigente.
El presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, acompañó a Infantino durante su estancia en Cali y defendió la continuidad del dirigente al señalar que no se puede desconocer el trabajo realizado al frente de la FIFA. Domínguez llamó a mantener el diálogo, aun cuando existan desacuerdos entre las distintas organizaciones del futbol internacional.
En contraste, la UEFA mantiene una postura de abierta oposición a Infantino y ha amenazado con boicotear competencias de la FIFA, incluidos los Mundiales, si no se retira definitivamente el proyecto que generó la crisis. La federación de Noruega incluso anunció que solicitará la dimisión del presidente del máximo organismo del futbol mundial.
A este escenario se suma el respaldo expresado por la Confederación Africana de Futbol, que se convirtió en otro importante punto de apoyo para Infantino. El dirigente suizo-italiano necesita mantener una amplia base de respaldo internacional con miras a las próximas elecciones de la FIFA, en las que buscará permanecer al frente del organismo.
Durante su visita a Colombia, Infantino también evitó pronunciarse ampliamente sobre la crisis interna y centró parte de sus intervenciones en la importancia del futbol y su impacto entre las nuevas generaciones. Paralelamente, la Conmebol impulsa la posibilidad de ampliar la participación en el Mundial de dos mil treinta, una propuesta que también será discutida con la dirigencia de la FIFA.
La disputa por el futuro de la FIFA ocurre mientras Infantino intenta recomponer alianzas y asegurar respaldo entre las distintas confederaciones, en un contexto marcado por el rechazo de sectores europeos a su gestión y por las diferencias sobre el rumbo económico y político que debe tomar el organismo.