Washington, D.C., 14 de julio de 2026.- El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) ordenó la suspensión inmediata de la mayoría de los controles de tráfico utilizados para detener migrantes, luego de que agentes de la corporación mataran a tiros a dos conductores en operativos realizados con pocos días de diferencia en los estados de Texas y Maine. La decisión representa un cambio en las tácticas implementadas por la administración del presidente Donald Trump dentro de su política de deportaciones masivas. 

De acuerdo con las nuevas directrices, los agentes de la división de Operaciones de Control y Deportación deberán evitar este tipo de intervenciones y, cuando sea necesario ejecutar una orden judicial penal, coordinarse con otras agencias de seguridad para realizar las detenciones. Un portavoz del ICE señaló que la institución revisa de manera constante sus procedimientos para proteger tanto a sus agentes como a la población, aunque evitó ofrecer detalles sobre las nuevas tácticas operativas. 

La medida fue adoptada después de la muerte del colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero, quien fue abatido durante un operativo en Maine, y del mexicano Lorenzo Salgado Araujo, fallecido días antes tras recibir disparos de agentes del ICE en Houston, Texas. Ambos casos generaron fuertes cuestionamientos, ya que familiares, testigos y videos difundidos posteriormente pusieron en duda la versión oficial de que los agentes actuaron en defensa propia al considerar que los conductores intentaban embestirlos con sus vehículos. 

Según reportes de medios estadounidenses, durante el segundo mandato de Donald Trump se han registrado múltiples tiroteos relacionados con operativos migratorios, varios de ellos con personas que se encontraban dentro de sus automóviles, lo que ha incrementado la presión sobre el Departamento de Seguridad Nacional para revisar el uso de la fuerza y reforzar los mecanismos de supervisión, entre ellos el uso obligatorio de cámaras corporales por parte de los agentes. 

La suspensión de los controles de tráfico no implica el fin de las operaciones migratorias del ICE, sino una modificación temporal de una de las tácticas utilizadas para localizar y detener a personas migrantes, mientras continúan las investigaciones sobre los dos casos que desencadenaron la decisión.