Gaza, Palestina, 17 de junio de 2026. Mientras millones de personas siguen con entusiasmo la Copa Mundial de Futbol de 2026, en la Franja de Gaza la realidad es muy distinta. A pesar de la destrucción provocada por la guerra, los constantes riesgos para la población y la crisis humanitaria que atraviesa el territorio, muchos habitantes intentan encontrar momentos de normalidad siguiendo los partidos del torneo desde cafeterías, refugios improvisados o campamentos de desplazados. 

La crónica publicada por La Jornada relata cómo aficionados palestinos se reúnen para ver los encuentros mundialistas aun cuando persiste el temor a nuevos ataques. Hani Abu Rizq, uno de los entrevistados, explicó que salir de casa implica un riesgo permanente, pues cualquier lugar podría convertirse en un objetivo, pero aseguró que, pese a todo, la población intenta seguir adelante y mantener vivas algunas actividades cotidianas. 

La guerra también ha golpeado duramente al deporte palestino. De acuerdo con la Asociación Palestina de Futbol, entre los más de 73 mil palestinos muertos desde 2023 se encuentran alrededor de mil deportistas, incluidos niños, aficionados, árbitros y jugadores profesionales. Además, unas 285 instalaciones deportivas han resultado destruidas o severamente dañadas durante el conflicto. 

La publicación señala que varios estadios fueron convertidos en centros de detención y que otros espacios emblemáticos dejaron de cumplir funciones deportivas. El estadio Al Yarmouk, uno de los más importantes de Gaza, actualmente sirve como campamento para familias desplazadas por los combates, reflejando la transformación de la infraestructura deportiva en medio de la crisis humanitaria. 

Mustafa Siam, representante de la Asociación Palestina de Futbol, afirmó que el deporte palestino ha sido uno de los sectores más afectados por la guerra iniciada en 2023. Sin embargo, pese a las pérdidas humanas y materiales, jugadores, aficionados y comunidades enteras continúan aferrándose al futbol como una forma de resistencia y de esperanza en medio de la devastación. 

La historia contrasta con el ambiente festivo que rodea al Mundial en distintas sedes del torneo. Mientras los estadios registran cifras récord de asistencia y celebraciones multitudinarias, en Gaza seguir un partido representa para muchas personas un breve respiro dentro de una realidad marcada por la incertidumbre, el desplazamiento y la violencia.