Medellín, Colombia; 18 de diciembre de 2025. La final de vuelta de la Copa Colombia entre Atlético Nacional e Independiente Medellín, disputada en el estadio Atanasio Girardot, terminó empañada por violentos incidentes entre aficionados de ambos equipos al concluir el partido que Nacional ganó 1-0 con un gol temprano de Andrés Felipe Román, resultado que le dio a los verdolagas su octavo título en la historia del certamen.
Tras el pitazo final, centenares de seguidores, especialmente de la barra del Independiente Medellín, invadieron el campo de juego y comenzaron a protagonizar enfrentamientos con objetos contundentes, bengalas y pólvora, lo que obligó a la intervención de la policía y de los servicios de seguridad para intentar contener los desmanes antes de que escalaran aún más.
Los disturbios provocaron que la ceremonia de premiación se retrasara y que algunos jugadores buscaran refugio en los vestidores ante la intensidad de los choques, mientras que en las tribunas también se registraron empujones y confrontaciones entre los hinchas de ambos clubes, lo que transformó lo que debía ser una celebración deportiva en un episodio de violencia.
Autoridades locales informaron que más de cincuenta personas resultaron lesionadas durante los desórdenes, incluidas varias unidades policiales, y que algunas de las personas atendidas en el lugar tuvieron que ser trasladadas a centros de salud para recibir atención adicional, además de que se decomisó material pirotécnico y se realizaron detenciones relacionadas con los hechos.
Las fuerzas de seguridad anunciaron que trabajarán en la identificación de los responsables de los incidentes y que no se tolerará la violencia en los eventos deportivos, al tiempo que elogian a la mayoría de los aficionados que presenciaron el encuentro de manera pacífica, en contraste con los grupos que protagonizaron la batalla campal al término del duelo.