Ciudad de México, 24 de junio de 2026. La pasión por la Selección Mexicana y el Mundial de Futbol volvió a desbordar el Zócalo capitalino, donde miles de aficionados se congregaron desde horas antes del partido entre México y República Checa. La alta afluencia provocó que las autoridades restringieran el acceso a la Plaza de la Constitución y recomendaran a los asistentes dirigirse a otros puntos habilitados para seguir el encuentro.
Las calles aledañas al Zócalo registraron una gran concentración de personas, lo que obligó a elementos de seguridad a controlar los accesos para evitar riesgos por sobrecupo. Ante la saturación del espacio, los aficionados fueron orientados hacia otras plazas y zonas con pantallas gigantes instaladas por el Gobierno de la Ciudad de México para disfrutar del partido mundialista.
Mientras tanto, el ambiente festivo se trasladó también a espacios como el Monumento a la Revolución, donde cientos de personas convivieron entre puestos de comida, actividades recreativas, música y una feria temporal instalada con motivo de la Copa del Mundo. El lugar se convirtió en una de las principales alternativas para quienes no lograron ingresar al Fan Fest del Centro Histórico.
Comerciantes ambulantes aprovecharon la presencia masiva de aficionados para ofrecer alimentos, bebidas, banderas y artículos alusivos a la Selección Mexicana, mientras grupos de animación y expresiones culturales contribuyeron al ambiente de celebración previo al encuentro.
La movilización masiva de seguidores del futbol se suma a las grandes concentraciones registradas desde el inicio del Mundial, cuando el Zócalo alcanzó rápidamente su capacidad y las autoridades comenzaron a promover sedes alternas para distribuir a los asistentes en distintos puntos de la capital.
El operativo especial desplegado para el partido incluyó medidas de seguridad, control de accesos, ampliación de horarios en el transporte público y la instalación de decenas de pantallas gigantes en distintos espacios de la ciudad, con el objetivo de permitir que más personas vivieran la experiencia mundialista sin concentrarse únicamente en el corazón de la capital.