Ciudad de México, 26 de junio de 2026. Una estatua viviente instalada en las inmediaciones de una de las sedes del Mundial de Futbol 2026 generó incomodidad entre organizadores de la FIFA al recordar la crisis humanitaria que enfrenta la República Democrática del Congo, utilizando el escaparate del torneo para llamar la atención internacional sobre el conflicto que ha dejado miles de víctimas y millones de personas desplazadas.

La intervención artística mostró a un hombre inmóvil, cubierto con pintura de apariencia metálica y cadenas, como símbolo del sufrimiento que vive la población congoleña a causa de la violencia, la explotación de recursos minerales y las constantes violaciones a los derechos humanos. La obra atrajo a decenas de espectadores y rápidamente se difundió en redes sociales.

De acuerdo con los organizadores de la protesta, el objetivo fue aprovechar la enorme atención mediática que genera la Copa del Mundo para recordar que el conflicto en el Congo continúa cobrando vidas y que gran parte de los minerales utilizados en la fabricación de dispositivos electrónicos y otras tecnologías provienen de zonas afectadas por la violencia.

La acción artística provocó reacciones encontradas entre asistentes y autoridades del evento. Mientras algunos aplaudieron el mensaje y consideraron que el deporte también debe servir como plataforma para visibilizar problemáticas globales, otros señalaron que este tipo de manifestaciones no forman parte de las actividades oficiales del Mundial.

Los activistas afirmaron que su intención no era protestar contra el torneo, sino aprovechar su alcance internacional para pedir mayor atención de la comunidad mundial hacia la crisis humanitaria que vive el Congo y promover acciones que contribuyan a poner fin a la violencia que afecta a millones de personas.