Washington, Estados Unidos, 7 de julio de 2026. Estados Unidos lanzó una nueva ofensiva militar contra objetivos en Irán como represalia por los recientes ataques atribuidos a Teherán contra buques mercantes que transitaban por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas. La acción marca una nueva escalada en el conflicto entre ambos países y pone en riesgo los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un acuerdo de paz.
El Comando Central de Estados Unidos informó que los bombardeos tuvieron como objetivo instalaciones militares iraníes utilizadas para operaciones navales y de drones. Washington sostuvo que la ofensiva responde a los ataques contra tres embarcaciones civiles, entre ellas un buque de gas natural licuado de Catar y un petrolero saudí, incidentes que calificó como una violación del alto el fuego y una amenaza para la navegación internacional.
Además de la respuesta militar, el gobierno estadounidense revocó una licencia que permitía exportaciones limitadas de petróleo iraní, endureciendo nuevamente las sanciones económicas contra Teherán. La medida provocó un aumento inmediato en los precios internacionales del petróleo debido a la incertidumbre sobre la seguridad del suministro energético mundial.
Qatar y Arabia Saudita responsabilizaron a Irán por los ataques contra sus embarcaciones y condenaron lo ocurrido, mientras diversos gobiernos expresaron preocupación por el riesgo de una mayor desestabilización en Oriente Medio. Hasta el momento, las autoridades iraníes no habían emitido una respuesta oficial a los nuevos bombardeos estadounidenses.