Teherán, 8 de marzo de 2026. Ataques aéreos atribuidos a Estados Unidos e Israel contra depósitos de combustible en la capital iraní provocaron enormes incendios y densas columnas de humo que dejaron amplias zonas de Teherán a oscuras y generaron un ambiente descrito por testigos como “apocalíptico”.
Los bombardeos impactaron instalaciones de almacenamiento de combustible en distintos puntos de la ciudad, lo que desencadenó fuertes explosiones y grandes llamaradas visibles desde varios kilómetros. Las llamas consumieron los tanques y provocaron interrupciones en el suministro eléctrico y afectaciones en los servicios en diferentes barrios de la capital iraní.
Las explosiones produjeron además densas nubes de humo negro que cubrieron parte del cielo de Teherán, mientras equipos de emergencia trabajaban para controlar los incendios. Autoridades y medios locales reportaron que el aire se volvió irrespirable en algunas zonas debido a la contaminación generada por la quema de combustibles.
Los ataques forman parte de la escalada militar que enfrenta a Irán con la alianza de Estados Unidos e Israel, conflicto que en los últimos días ha provocado bombardeos sobre diversas ciudades iraníes y ataques de represalia con misiles y drones en la región.
La ofensiva contra infraestructura energética ha incrementado la tensión en Medio Oriente y ha generado preocupación internacional por el riesgo de una mayor expansión del conflicto y por sus posibles efectos en el suministro global de petróleo.