Ciudad de México, 8 de julio de 2026. Las presiones para que Gianni Infantino renuncie a la presidencia de la FIFA continúan en aumento tras la polémica generada por la intervención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una decisión disciplinaria durante el Mundial de dos mil veintiséis. A las críticas ya expresadas por dirigentes y exfutbolistas se sumaron nuevas voces del ámbito deportivo que consideran que la independencia del máximo organismo del futbol quedó comprometida.
Las inconformidades surgieron después de que la FIFA revocó la sanción impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun, quien pudo disputar un encuentro del Mundial luego de que Trump solicitara revisar la expulsión. El episodio provocó cuestionamientos sobre una posible injerencia política en las decisiones del organismo rector del futbol internacional.
Entre quienes han pedido la salida de Infantino se encuentran exdirigentes, entrenadores y figuras del futbol internacional, quienes sostienen que la credibilidad de la FIFA depende de mantener la autonomía de sus órganos disciplinarios y de evitar cualquier influencia externa en la toma de decisiones deportivas. Incluso se analiza presentar una denuncia ante el Comité Olímpico Internacional por una posible vulneración al principio de neutralidad política.
La controversia ha intensificado el debate sobre la gobernanza de la FIFA en plena disputa del Mundial, mientras diversos sectores del futbol internacional exigen mayor transparencia y garantías de que las resoluciones deportivas se mantengan al margen de presiones políticas o intereses ajenos a la competencia.