Washington; 3 de marzo de 2026. La ofensiva militar de Estados Unidos contra Irán ha comenzado a enfrentar una creciente oposición dentro del propio país, tanto entre legisladores como en la opinión pública, en medio de cuestionamientos sobre las razones que justificaron el conflicto y la falta de evidencias de una amenaza inmediata por parte de Teherán. 

De acuerdo con reportes y encuestas recientes, una mayoría de estadounidenses desaprueba la guerra y observa con preocupación los objetivos cambiantes y los mensajes contradictorios del gobierno, lo que ha generado dudas incluso entre algunos republicanos en el Congreso. 

Analistas y políticos han señalado que el gobierno ha ofrecido explicaciones limitadas para justificar la ofensiva, mientras el presidente estadounidense ha enviado señales mixtas al afirmar que está dispuesto a negociar el fin del conflicto, pero también a llamar al pueblo iraní a derrocar a su liderazgo. 

En paralelo, el Pentágono ha anunciado el despliegue de tropas adicionales en la región, lo que ha intensificado el debate en Washington sobre el rumbo de la estrategia militar y el riesgo de una escalada mayor en Oriente Medio. 

El conflicto, iniciado tras ataques coordinados con Israel contra objetivos iraníes, ha provocado tensiones internacionales y manifestaciones en distintas ciudades de Estados Unidos, reflejo de la división que existe en el país respecto a la intervención militar.