Lausana, Suiza; 12 de diciembre de 2025. El Comité Olímpico Internacional (COI) recomendó a los organismos rectores del deporte permitir que los equipos juveniles y atletas jóvenes de Rusia y Bielorrusia compitan con su bandera e himno nacionales en eventos internacionales, lo que representa un paso importante hacia la reintegración deportiva de ambos países tras años de restricciones derivadas de la invasión de Rusia a Ucrania en 2022. 

La recomendación del COI se dio en el marco de una Cumbre Olímpica celebrada en Lausana, presidida por la titular del organismo, Kirsty Coventry, donde se argumentó que los deportistas juveniles no deben ser penalizados por las acciones de sus gobiernos y tienen “un derecho fundamental” a competir sin interferencia política. 

La decisión incluye permitir que los atletas participen bajo la plena identidad de sus países, con himno y bandera, aunque su aplicación dependerá de cada federación deportiva internacional y podría tomar tiempo antes de verse en torneos concretos.

Este cambio se perfila de cara a los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026, en los que se espera que las nuevas directrices puedan ser aplicadas por los organizadores para dar cabida a jóvenes de ambas naciones en competencias de pista, campo y deportes en equipo.

Pese a estas recomendaciones, el COI mantuvo vetos a los funcionarios de los gobiernos ruso y bielorruso en competiciones internacionales y sostuvo que las sanciones para eventos celebrados en Rusia deben permanecer vigentes, lo que limita la plena normalización en el deporte global. 

La medida fue celebrada por autoridades deportivas de Rusia, que ven en ella un paso hacia la restauración de los principios de la Carta Olímpica, aunque varios organismos europeos han expresado escepticismo o resistencia ante el posible regreso de estos atletas con símbolos nacionales. 

El debate sobre la participación de Rusia y Bielorrusia en el deporte internacional ha sido prolongado desde el inicio del conflicto en Ucrania, con posiciones divididas respecto a si levantar o mantener las restricciones como una forma de presión política y diplomática. 

Organizaciones y defensores del deporte han señalado que permitir a los jóvenes competir puede fomentar la inclusión y separar el deporte de la política, aunque críticos advierten que el contexto geopolítico y las tensiones actuales podrían complicar su implementación en federaciones y eventos fuera de los Juegos Juveniles.