Ciudad de México; 11 de diciembre de 2025. Las once ciudades de Estados Unidos que serán sede de partidos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 enfrentan un déficit colectivo de al menos 250 millones de dólares, debido a las condiciones contractuales establecidas por la FIFA, que las obliga a asumir gran parte de los costos sin recibir directamente ingresos significativos del torneo. 

El acuerdo con la FIFA, considerado por algunos observadores como muy restrictivo, limita las oportunidades de las ciudades para negociar patrocinios locales y retener ingresos por venta de alimentos, bebidas u otros servicios durante los partidos, ya que categorías enteras quedan reservadas para los patrocinadores oficiales del evento. 

Como resultado, autoridades locales y comités organizadores han tenido que buscar financiación adicional para cubrir gastos de infraestructura, seguridad, logística y servicios públicos asociados con la llegada masiva de aficionados, lo que ha tensionado los presupuestos municipales y estatales. 

La previsión de déficit de 250 mdd refleja sólo una parte de los costos indirectos que enfrentarán las sedes, ya que otras estimaciones locales sugieren que las inversiones en infraestructura y mejoras urbanas pueden superar ampliamente esas cifras sólo en algunos mercados.

Expertos en economía del deporte han señalado que, a diferencia de otros eventos internacionales en los que la organización anfitriona retiene parte de los ingresos por derechos comerciales y venta de entradas, el modelo de la FIFA para el Mundial 2026 concentra gran parte de las utilidades en la federación y sus socios comerciales, dejando a las ciudades con los costos netos.

Las autoridades municipales esperan que la afluencia de aficionados y turistas durante el torneo impulse sectores como hotelería, transporte y comercio, aunque reconocen que el escenario económico planteado —con un déficit directo— implica riesgos financieros si los ingresos esperados no compensan los gastos. 

Algunos gobiernos locales han propuesto solicitar apoyo federal o programas de financiación compartida para mitigar la carga presupuestaria, pero hasta el momento no se ha concretado un esquema amplio de respaldo por parte del gobierno central de Estados Unidos.

Este panorama económico plantea un contraste con las expectativas originales de muchas de estas ciudades, que apostaron por el impacto positivo del Mundial 2026 para justificar inversiones en infraestructura y desarrollo urbano, y ahora deberán enfrentar presupuestos ajustados para equilibrar sus finanzas ante el gran evento.