San Salvador, 16 de febrero de 2026. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, criticó este domingo al recién nombrado ministro de Seguridad de Honduras, Gerson Velásquez, por “defender los derechos humanos” de presuntos criminales, y advirtió que esa postura podría provocar la muerte de miles de hondureños.
Bukele realizó las declaraciones tras compartir en la red social X un video en el que Velásquez afirma que el modelo de seguridad salvadoreño es objeto de estudio, pero que no puede replicarse de manera exacta en todos los países, al señalar que se sustenta en un control político e institucional que incluso permite reformas contrarias a los derechos humanos.
“Escuchar al nuevo ministro de Seguridad defender los ‘derechos humanos’ de los criminales es triste. Miles de hondureños morirán por culpa de estas personas”, escribió el mandatario salvadoreño en su mensaje.
Desde marzo de 2022, Bukele mantiene una política de “guerra” contra las pandillas bajo un régimen de excepción, medida que ha permitido detenciones masivas sin orden judicial. Esta estrategia ha sido cuestionada por organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas y Amnistía Internacional, por posibles violaciones a los derechos fundamentales.
El presidente también señaló que la población hondureña espera acciones firmes del nuevo gobierno de Nasry Asfura, quien asumió el cargo el pasado 27 de enero para un periodo de cuatro años, con el compromiso de mejorar las condiciones de seguridad.
Honduras enfrenta desde hace años la presencia de grupos criminales como la Mara Salvatrucha y el Barrio 18, declarados organizaciones terroristas por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, y con operaciones también en Guatemala y El Salvador.
Tras el debilitamiento de estas estructuras criminales, El Salvador cerró 2025 con una tasa de homicidios de 1.3 casos por cada 100 mil habitantes, la más baja registrada en su historia reciente. En contraste, Honduras mantiene una tasa cercana a los 23 homicidios por cada 100 mil habitantes, además de altos niveles de extorsión.
Las declaraciones de Bukele reavivaron el debate regional sobre los límites entre seguridad y respeto a los derechos humanos, en un contexto donde varios países buscan contener la violencia sin vulnerar el marco legal.