Varsovia, Polonia; 13 de diciembre de 2025. Las autoridades de Bielorrusia liberaron este viernes al premio Nobel de la Paz 2022, Ales Bialiatski, así como a la dirigente opositora Maria Kolesnikova, quienes permanecían encarcelados por su oposición al gobierno del presidente Alexander Lukashenko, en una decisión que fue confirmada por organizaciones de derechos humanos y generó reacciones internacionales.

La liberación de Bialiatski, fundador del Centro de Derechos Humanos Viasna, ocurre tras pasar varios años en prisión acusado de delitos financieros, cargos que organismos internacionales consideraron fabricados para silenciar su labor en defensa de las libertades civiles en Bielorrusia.

En el mismo anuncio se confirmó la excarcelación de Maria Kolesnikova, una de las figuras más visibles de la oposición bielorrusa tras las protestas de 2020, quien había sido condenada a una larga pena de prisión por cargos de extremismo y conspiración contra el Estado.

Diversas organizaciones internacionales, entre ellas Amnistía Internacional y la Unión Europea, habían exigido reiteradamente la liberación de ambos activistas, calificándolos como presos políticos y denunciando las condiciones de su encarcelamiento.

De acuerdo con reportes de activistas, la medida se produjo en un contexto de presión diplomática creciente sobre el gobierno de Lukashenko, que enfrenta sanciones internacionales y aislamiento político por la represión interna y su alianza con Rusia.

La excarcelación fue recibida con cautela por defensores de derechos humanos, quienes señalaron que aún permanecen decenas de presos políticos en Bielorrusia y que la liberación no implica un cambio estructural en la política represiva del régimen.

Gobiernos europeos celebraron la decisión como un paso positivo, aunque insistieron en la necesidad de liberar a todos los opositores detenidos y garantizar elecciones libres, respeto a la libertad de expresión y el cese de la persecución política.

El caso de Bialiatski y Kolesnikova se convirtió en un símbolo de la represión en Bielorrusia, por lo que su liberación reaviva el debate internacional sobre la situación de los derechos humanos en ese país de Europa del Este.