Miami, Estados Unidos; 23 de diciembre de 2025. El boxeador británico Anthony Joshua, tras derrotar por nocaut técnico al youtuber convertido en pugilista Jake Paul en una pelea celebrada en el Kaseya Center de Miami, deberá pagar una porción significativa de los aproximadamente 93 millones de dólares que ganó por la pelea a impuestos tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido, lo que reducirá drásticamente su ingreso neto por el evento. 

De acuerdo con informes del combate, la lógica tributaria de Estados Unidos exige que Joshua pague alrededor del 37 % de sus ingresos por la pelea al Servicio de Impuestos Internos (IRS), mientras que el sistema fiscal del Reino Unido y las contribuciones a la seguridad social británica obligan al púgil a aportar millones adicionales al fisco de ese país como residente, lo que en conjunto podría implicar que entregue casi la mitad de su bolsa original en impuestos. 

Debido a la carga fiscal combinada, Joshua conservaría poco más de la mitad de lo que recibió por su victoria frente a Paul, lo que contrasta con la situación del propio Jake Paul, que al enfrentar obligaciones fiscales únicamente en Estados Unidos y en un estado sin impuesto estatal sobre la renta podría retener una mayor porción de sus ingresos, a pesar de haber perdido el combate.