Nigeria, 18 de febrero de 2026. Al menos 37 personas murieron y varias más resultaron heridas tras un incidente de intoxicación por inhalación de monóxido de carbono (CO) en una mina del suroeste de Nigeria, informaron autoridades locales y medios internacionales.

El accidente ocurrió en una mina de pequeña escala cuando un grupo de trabajadores se encontraba en labores de excavación en un túnel con ventilación inadecuada. Por razones que están siendo investigadas, se acumuló monóxido de carbono —un gas incoloro e inodoro altamente tóxico— en el interior de la galería, provocando que varios mineros perdieran la vida por asfixia o colapsaran antes de poder evacuar.

Servicios de emergencia y rescatistas acudieron al lugar tras recibir reportes de que los trabajadores presentaban malestar y dificultades para respirar. Las labores de auxilio continuaron durante varias horas, mientras equipos especializados trataban de ventilar el área y extraer a quienes aún pudieran estar con vida, aunque los esfuerzos se vieron obstaculizados por la toxicidad residual del gas.

Las autoridades nigerianas confirmaron que los fallecidos son en su mayoría hombres adultos que laboraban de manera informal, y señalaron que las condiciones de trabajo en minas de pequeña escala suelen carecer de controles de seguridad adecuados. Los heridos fueron trasladados a centros de salud cercanos, donde reciben atención médica para tratar los efectos de la intoxicación y otras lesiones asociadas.

Organizaciones que vigilan la seguridad laboral y los derechos de los trabajadores han criticado la falta de medidas de protección en minas artesanales o de pequeña minería, donde con frecuencia no se dispone de sistemas de detección de gases ni equipos de ventilación adecuados. Aseguran que incidentes como este son recurrentes y reflejan la necesidad de una regulación más estricta y mecanismos de supervisión efectivos.

El monóxido de carbono se produce por la combustión incompleta de materiales como diésel o coque, y en espacios cerrados puede alcanzar concentraciones letales sin que los operadores se percaten rápidamente de su presencia. Las autoridades han advertido que las investigaciones continuarán para determinar las causas exactas del siniestro y si hubo negligencia o falta de cumplimiento de normas de seguridad.

Mientras tanto, familiares y comunidades cercanas a la mina han expresado su dolor por la pérdida de vidas humanas y han exigido justicia y medidas que impidan que tragedias similares vuelvan a ocurrir, subrayando la importancia de proteger a quienes trabajan en condiciones de alto riesgo.