Jerusalén, Israel, 17 de octubre de 2026.- El presidente de Israel, Isaac Herzog, ofreció disculpas a la fotoperiodista estadounidense Heidi Levine, colaboradora de The Washington Post, quien fue brutalmente agredida por colonos israelíes mientras documentaba ataques contra agricultores palestinos durante la cosecha anual de aceitunas en Abu Falah, en Cisjordania ocupada. El mandatario condenó la violencia y expresó su pesar por las lesiones sufridas por la reportera, al tiempo que exigió que los responsables sean identificados y llevados ante la justicia.
Herzog informó que conversó telefónicamente con Levine y manifestó su rechazo a lo ocurrido, al señalar que la conducta de los agresores no representa a la ciudadanía ni los valores de Israel. Asimismo, sostuvo que las autoridades deben utilizar todos los medios disponibles para investigar los hechos, identificar a los responsables y garantizar que respondan ante la ley.
La fotoperiodista, de amplia trayectoria en la cobertura de conflictos internacionales, fue derribada, golpeada con palos y pateada repetidamente por un grupo de hombres enmascarados. Durante la agresión también le quitaron sus cámaras y su teléfono celular, pese a que portaba un chaleco y equipo de protección identificados con la palabra prensa. Levine sufrió diversas lesiones, entre ellas costillas y vértebras fracturadas, además de una grave herida en una mano que requirió intervención quirúrgica.
El ataque ocurrió mientras la periodista cubría las agresiones contra agricultores palestinos que participaban en la cosecha de aceitunas, una actividad fundamental para el sustento de numerosas familias de la región. De acuerdo con testimonios recogidos por medios internacionales, los colonos también habrían lanzado piedras y provocado daños en árboles durante los incidentes.
La agresión generó condenas de representantes de la prensa y de antiguos funcionarios israelíes vinculados con los servicios de seguridad. La dirección de The Washington Post exigió una investigación exhaustiva y que las autoridades actúen para esclarecer lo sucedido y garantizar que exista rendición de cuentas.
Por su parte, la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu señaló que las circunstancias del incidente permanecían bajo investigación y pidió no establecer conclusiones antes de contar con pruebas suficientes, aunque condenó la violencia contra civiles y periodistas.
El caso vuelve a poner en el centro de la atención internacional los riesgos que enfrentan los trabajadores de la prensa en Cisjordania, donde organizaciones y periodistas han denunciado un aumento de las agresiones relacionadas con la violencia de colonos israelíes contra comunidades palestinas. La disculpa de Herzog representa un pronunciamiento público de condena, mientras persisten las exigencias para que se investigue el ataque y se procese a los responsables.