Ciudad de México; 6 de enero de 2026. El Departamento de Justicia de Estados Unidos ajustó su estrategia legal en el caso contra el capturado expresidente venezolano Nicolás Maduro y reconoció que el llamado “Cártel de los Soles” no existe como una organización criminal estructurada, sino que el término se refiere más bien a un sistema de clientelismo y una cultura de corrupción vinculada al narcotráfico dentro del Estado venezolano, lo que representa un cambio respecto a acusaciones anteriores que lo describían como grupo delictivo formal que Maduro habría liderado.

En la nueva acusación presentada por fiscales estadounidenses, gran parte de las alusiones al Cártel de los Soles —utilizadas en documentos desde 2020 y en declaraciones por parte de funcionarios de la administración anterior— fueron eliminadas o reducidas, aunque los cargos por conspiración para traficar drogas contra Maduro se mantienen, enfocándose ahora en su supuesta participación en redes de narcotráfico dentro de estructuras de poder más amplias sin definir al “Cártel de los Soles” como entidad autónoma. 

Expertos en crimen organizado han señalado desde hace tiempo que la frase “Cártel de los Soles” es un término coloquial que data de la década de 1990 para referirse a la corrupción de altos mandos militares venezolanos y no aparece como tal en informes oficiales como los de la DEA o la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, lo que refuerza que la acusación revisada refleja esa falta de evidencia concreta sobre una organización con ese nombre.

El ajuste del Departamento de Justicia abre un nuevo debate sobre el uso político y jurídico de la figura del Cártel de los Soles en la política de Estados Unidos hacia Venezuela, especialmente tras la intervención militar que culminó con la captura de Maduro y su traslado a Nueva York para enfrentar procesos legales, mientras el gobierno venezolano sigue negando la existencia de esa organización como grupo criminal.