El Cairo, 1 de septiembre de 2026.- El presidente de China, Xi Jinping, llegó a Egipto en su primera visita al país en más de una década, en un momento marcado por las tensiones en Medio Oriente y la amenaza de posibles sanciones estadunidenses contra ambos países debido a sus vínculos financieros con Irán.
China, uno de los principales compradores de petróleo iraní, mantiene una postura que presenta como neutral frente al conflicto en Medio Oriente y ha llamado de manera reiterada a establecer un alto el fuego duradero. La relación de Pekín con Teherán, sin embargo, se encuentra bajo mayor escrutinio de Washington ante las medidas de presión económica contra quienes mantienen vínculos con Irán.
Egipto también enfrenta un escenario complejo. El gobierno de Abdel Fattah al-Sisi ha recibido durante décadas ayuda militar de Estados Unidos, pero al mismo tiempo busca fortalecer sus relaciones económicas y estratégicas con China. La llegada de Xi ocurre después de que El Cairo advirtiera sobre una posible escalada regional tras un ataque con dron contra uno de sus puertos.
Durante su visita, Xi busca reforzar los vínculos con Egipto y con otros países de Medio Oriente cercanos a Washington, en momentos en que las alianzas regionales están cambiando a consecuencia de la guerra con Irán. El acercamiento también adquiere relevancia ante la próxima reunión prevista entre el mandatario chino y el presidente estadunidense Donald Trump.
La visita refleja además el creciente interés de China por ampliar su presencia económica y diplomática en Medio Oriente, mientras países de la región exploran relaciones más diversificadas con potencias como Pekín, Rusia y Europa ante la incertidumbre sobre el papel de Estados Unidos como principal garante de seguridad regional.