Ciudad de México; 5 de enero de 2026. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió este lunes en que el gobierno venezolano debe entregar el control de su industria petrolera a Washington como parte de las exigencias tras la captura del presidente Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense, con el argumento de que Estados Unidos “está a cargo” de dirigir Venezuela y necesita acceso total a sus recursos energéticos para garantizar intereses estratégicos en la región.
Trump señaló a la prensa que Estados Unidos pretende no solo supervisar el país hasta una transición que considere “segura y apropiada”, sino también asegurar el “acceso total” al petróleo venezolano y otros recursos, al tiempo que su secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que Washington podría emplear medidas como embargos o incluso una segunda fase de presión militar si sus demandas no son atendidas.
La Casa Blanca ha vinculado esta exigencia con la doctrina de que Estados Unidos debe mantener control estratégico sobre su hemisferio para evitar que adversarios como China, Rusia o Irán influyan en Venezuela, aunque distintos analistas y críticos han señalado que estas posturas generan tensiones legales y políticas, además de posibles violaciones al derecho internacional al pretender apropiarse de recursos de un Estado soberano.
La insistencia de Trump en controlar la industria petrolera venezolana ocurre en medio de reacciones globales de rechazo, así como debates internos en Washington sobre las implicaciones de estas demandas, y tras la polémica operación que ha elevado la preocupación sobre la soberanía y estabilidad en América Latina.