Washington, Estados Unidos, 15 de octubre de 2026.- El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que el Pentágono ya no transmitirá en vivo la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, expsiquiatra del Ejército condenado por el tiroteo ocurrido en la base militar de Fort Hood, Texas, en 2009. La decisión se produjo después de una ola de críticas de legisladores republicanos y demócratas, líderes religiosos y otros sectores que cuestionaron la intención de difundir públicamente la ejecución. 

A través de su plataforma Truth Social, Trump señaló que, aunque inicialmente consideró que la transmisión podría funcionar como un elemento disuasorio frente al terrorismo, reconoció que muchas personas preferirían no presenciar la muerte de un condenado. El mandatario confirmó que Hasan será ejecutado mediante un pelotón de fusilamiento, como estaba previsto, pero sin que el procedimiento sea transmitido por internet.

El Pentágono había anunciado previamente, por iniciativa del secretario de Defensa, Pete Hegseth, que la ejecución sería pública y se transmitiría en directo. La propuesta generó cuestionamientos debido a que las imágenes podrían convertirse en material de propaganda o contribuir a la radicalización. Entre las voces críticas se encontraron el vicepresidente JD Vance, quien afirmó que no vería la transmisión, y representantes de la Iglesia católica, que rechazaron la difusión de este tipo de imágenes.

La ejecución está programada para el próximo 3 de diciembre. Trump indicó que los familiares directos de las víctimas podrán presenciarla de manera presencial si así lo desean, al considerar que tienen derecho a observar el cumplimiento de la sentencia. Hasta el momento, el Departamento de Defensa no ha ofrecido detalles adicionales sobre la decisión de cancelar la transmisión.

Nidal Malik Hasan fue declarado culpable por el ataque perpetrado el 5 de noviembre de 2009 en Fort Hood, donde abrió fuego contra militares que se encontraban en un edificio médico de la base. El tiroteo dejó 13 personas asesinadas y otras 32 heridas, y se convirtió en uno de los episodios de violencia más graves registrados en una instalación militar estadounidense.

El caso ha reavivado el debate sobre la pena de muerte, los métodos de ejecución y los límites de la difusión pública de castigos judiciales. Aunque Trump mantiene su respaldo al fusilamiento como método para cumplir la sentencia, la cancelación de la transmisión representa un cambio frente al plan impulsado por el Pentágono y refleja la controversia política, social y ética que generó la propuesta.