Bogotá, 9 de septiembre de 2026.- José Melo Charry, un soldado colombiano adscrito a la Legión Extranjera de Francia, logró escapar de sus captores, integrantes de una disidencia de las extintas FARC, luego de enfrentarse con uno de sus custodios y saltar a un río pese a tener las manos atadas. 

El militar llevaba casi un mes en cautiverio cuando pidió a sus captores que lo trasladaran a una zona de maleza para hacer sus necesidades. Una vez alejado del campamento, forcejeó con uno de los guerrilleros, consiguió inmovilizarlo y le quitó su fusil.

Aunque todavía tenía las manos atadas, Melo Charry se lanzó a un río y logró liberarse. Después emprendió una peligrosa caminata por la región montañosa de los Andes colombianos, donde operan grupos armados vinculados con actividades como el narcotráfico y la minería ilegal.

Durante su huida permaneció oculto por las noches para evitar ser localizado y, en determinado momento, recibió ayuda de una familia campesina que le permitió comer, aunque mantuvo el temor de que pudieran informar a sus captores sobre su paradero.

El soldado también consiguió comunicarse con sus familiares, quienes transmitieron un mensaje a las autoridades para alertarlas de que se encontraba recorriendo las montañas. Tras varios días de fuga, logró llegar a una estación de policía y ponerse a salvo.