Ciudad de México, 16 de octubre de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció que el inmueble conocido como el Partenón, antigua residencia de Alfonso “El Negro” Durazo, quien se desempeñó como jefe de la policía durante el gobierno de José López Portillo, será transformado en un complejo educativo que albergará una sede de la Universidad Nacional Rosario Castellanos y una preparatoria pública en la alcaldía Tlalpan. El proyecto busca convertir un espacio asociado con los privilegios y la corrupción en instalaciones destinadas a ampliar las oportunidades educativas para la población.
Durante su conferencia matutina, la mandataria informó que se destinarán 150 millones de pesos para adecuar las instalaciones y habilitar los espacios necesarios para el funcionamiento de ambos planteles. Explicó que la situación jurídica del inmueble ya fue resuelta, lo que permitirá avanzar con el proyecto y aprovechar el terreno en beneficio de las comunidades de la zona sur de la Ciudad de México.
La rectora de la Universidad Rosario Castellanos, Alma Herrera, señaló que se prevé que el nuevo campus comience operaciones en 2027. Entre las carreras que se ofrecerán se encuentran Psicología, Derecho y Criminología, Administración, Turismo y Economía. De acuerdo con la información presentada, la convocatoria ya registra miles de personas interesadas en ingresar a esta nueva sede universitaria.
Por su parte, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, informó que la preparatoria contará con al menos veinte aulas y que durante noviembre se lanzará la licitación para realizar las adecuaciones correspondientes, con el objetivo de que el plantel esté listo para el próximo ciclo escolar.
La alcaldesa de Tlalpan, Gabriela Osorio, destacó que la universidad estará ubicada en San Andrés Totoltepec y beneficiará también a las comunidades cercanas, al acercar la educación superior y media superior a jóvenes que requieren alternativas accesibles para continuar sus estudios.
Con esta iniciativa, el Gobierno federal busca ampliar la infraestructura educativa pública y ofrecer nuevas opciones de formación profesional a las juventudes. La transformación del inmueble representa un cambio en el uso de un espacio históricamente vinculado con los excesos del poder, que ahora se proyecta como un centro de enseñanza para las nuevas generaciones.