Ciudad de México; 12 de enero de 2026. Las redadas migratorias que ha impulsado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desde el año pasado han generado tal nivel de incertidumbre entre los seguidores mexicanos que residen en ese país que muchos han renunciado a la posibilidad de ver en vivo al menos un partido de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se llevará a cabo entre México, Estados Unidos y Canadá. 

Aficionados entrevistados en ciudades como Los Ángeles señalaron que, aunque tenían planes de asistir a los estadios para apoyar a la selección mexicana, la preocupación por la presencia de operativos y detenciones cerca de los recintos deportivos ha provocado miedo y modificaciones en sus planes, priorizando la seguridad de sus familias sobre el sueño mundialista. 

Dirigentes de grupos de animación como Cielito Lindo explicaron que incluso personas con estatus migratorio en regla han preferido cambiar sus prioridades y permanecer cerca de sus hogares, debido al riesgo percibido de ser detenidos, lo que ha afectado la asistencia y el ánimo de las comunidades tricolores radicadas en Estados Unidos. 

Organizaciones y defensores de derechos humanos han manifestado su preocupación por la continuidad de estas políticas y su impacto en la afición, mientras que la FIFA ha guardado silencio ante los llamados para que se garantice la libre asistencia de los seguidores al torneo sin temor a represalias migratorias, a pesar de que Estados Unidos será uno de los principales anfitriones de los encuentros. 

El efecto de las redadas ya se había sentido en competiciones previas como la Copa Oro 2025, donde la asistencia de porras mexicanas se redujo notablemente, y ahora la expectativa para el Mundial 2026 está marcada por el temor de que medidas similares durante el verano compliquen los planes de miles de aficionados que anhelan vivir el torneo en directo.