Teherán; 12 de enero de 2026. Al menos 538 personas han muerto y más de 10 600 han sido detenidas en Irán desde que estallaron protestas masivas el pasado 28 de diciembre, en medio de una fuerte represión del régimen de los ayatolás ante manifestaciones que se han extendido por más de cien ciudades del país, según datos de la ONG Human Rights Activists News Agency (HRANA). 

Las movilizaciones, inicialmente motivadas por la difícil situación económica, incluida la devaluación de la moneda y el aumento del costo de vida, derivaron rápidamente en protestas generalizadas contra la República Islámica y el líder supremo Ali Jameneí, con demandas de cambios políticos más amplios. 

HRANA detalló que de los fallecidos, aproximadamente 490 serían manifestantes y 48 personal de seguridad, y advirtió que el número de muertos podría ascender a cerca de 579 a medida que se recopilan y verifican más informes; entre los arrestados se encuentran al menos 160 menores de edad. 

Las autoridades iraníes han impuesto un apagón generalizado de internet y comunicaciones móviles desde hace más de 72 horas en varias partes del país para dificultar la coordinación de las protestas y el flujo de información al exterior, complicando la verificación independiente de los acontecimientos. 

Organizaciones de derechos humanos y gobiernos extranjeros han expresado su preocupación por el uso de la fuerza letal contra manifestantes y han pedido a Irán que respete los derechos a la libertad de expresión y la protesta pacífica, mientras que líderes opositores en el exilio han alentado a los ciudadanos a mantener la presión al tiempo que se multiplican los llamados internacionales a frenar la violencia.