Ciudad de México, 23 de septiembre de 2026.- México y Brasil avanzan en la construcción de una alianza médica, científica y productiva destinada a fortalecer sus sistemas universales de salud y reducir la dependencia de otros países en materia de medicamentos, vacunas y tecnología médica, informó Alexandre Padilha, ministro de Salud de Brasil.
El funcionario brasileño señaló que la colaboración entre ambos países ya involucra a sus respectivas agencias reguladoras y busca incorporar también a sus laboratorios públicos, con el propósito de ampliar la capacidad de producción nacional y desarrollar tecnologías de acuerdo con las necesidades de sus poblaciones.
Padilha destacó que los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Luiz Inácio Lula da Silva comparten la visión de que la salud debe ser un derecho para todas las personas y no únicamente para quienes tienen capacidad económica para acceder a ella. En este sentido, resaltó la decisión de avanzar hacia servicios universales de salud en ambas naciones.
La cooperación también contempla el desarrollo de medicamentos y vacunas, incluidas aquellas basadas en tecnología de ARN mensajero, así como herramientas de inteligencia artificial orientadas al diagnóstico médico y diseñadas a partir de las características y necesidades de las poblaciones de ambos países.
Como parte de esta estrategia, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios de México y la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil establecieron un memorando de trabajo conjunto para facilitar el reconocimiento de productos registrados en ambos países. Esto permitiría que medicamentos e insumos médicos autorizados en una nación puedan ser admitidos en la otra.
Asimismo, ambos gobiernos trabajan en un posible acuerdo para homologar estudios clínicos, lo que permitiría agilizar los procesos de evaluación y registro de medicamentos e insumos médicos.
Padilha sostuvo que la cooperación entre México y Brasil representa también una oportunidad para impulsar el desarrollo económico y aumentar su capacidad de negociación frente a empresas internacionales, particularmente para promover la transferencia de tecnología hacia los laboratorios públicos de ambos países y avanzar hacia una mayor autonomía en la producción de bienes relacionados con la salud.