Washington D. C., Estados Unidos; 4 de febrero de 2026. La Casa Blanca respondió con firmeza a las declaraciones del cantante Bad Bunny durante la reciente entrega de los premios Grammy, en las que el artista cuestionó las políticas migratorias y los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), lo que desató una oleada de reacciones tanto en el ámbito político como cultural.
Funcionarios de la administración señalaron que los comentarios del intérprete “no reflejan la complejidad de la política migratoria” y defendieron el trabajo de las agencias federales, insistiendo en que se realizan conforme a la ley y con el objetivo de mantener la seguridad nacional, aunque reconocieron el derecho constitucional a la libre expresión.
El intercambio de declaraciones se originó después de que Bad Bunny utilizara su discurso en los Grammy para criticar las redadas migratorias y hacer un llamado a tratar a los migrantes con dignidad, un mensaje que generó tanto elogios de activistas y defensores de derechos humanos como señalamientos de figuras conservadoras que consideraron fuera de lugar la postura del artista en un evento de entretenimiento.