Dublín, 22 de septiembre de 2026.- La tensión por la guerra en Gaza llegó al futbol internacional luego de que Irlanda e Israel intercambiaran fuertes declaraciones previo a sus próximos enfrentamientos en la Liga de Naciones de Europa, mientras en territorio irlandés aumentaron las protestas y los llamados a boicotear los partidos. 

Activistas se manifestaron frente al hotel de la selección irlandesa en Dublín para exigir que el equipo no dispute los encuentros contra Israel. La Asociación Irlandesa de Futbol había solicitado previamente a la UEFA suspender a la selección israelí en protesta por la ofensiva militar en Gaza, pero la petición fue rechazada. 

El técnico de Irlanda, Heimir Hallgrímsson, afirmó que sus jugadores no están cómodos con la situación, pero señaló que, una vez tomada la decisión de disputar los partidos, el equipo permanecerá unido. Sus declaraciones provocaron una respuesta de la federación israelí, que lo acusó públicamente de ignorancia e hipocresía. 

La presión también ha llegado desde el ámbito deportivo. Más de 160 atletas irlandeses respaldaron una carta de Irish Sport for Palestine en la que pidieron a la federación reconsiderar su decisión de participar en los encuentros. Durante un amistoso disputado en mayo, activistas incluso lanzaron pelotas de tenis al terreno de juego con mensajes que pedían detener los partidos. 

La federación irlandesa sostiene que cancelar los compromisos podría afectar sus posibilidades de clasificación para la Eurocopa de 2028, torneo que Irlanda organizará junto con Gran Bretaña, y advirtió sobre posibles consecuencias deportivas y económicas.

Los partidos se disputarán en territorio neutral: el primero tendrá lugar en Debrecen, Hungría, mientras que el segundo se jugará en Bačka Topola, Serbia, sin público. La decisión refleja cómo el conflicto en Gaza ha trascendido el ámbito político y se ha convertido también en un punto de confrontación dentro del deporte internacional.