Zúrich, Suiza; 22 de enero de 2026. Gianni Infantino, presidente de la Federación Internacional de Futbol Asociación, enfrenta la mayor crisis en la historia reciente de la FIFA, en medio de crecientes tensiones políticas y diplomáticas que amenazan con impactar directamente la organización y la celebración de la Copa Mundial de 2026, prevista en Estados Unidos, México y Canadá.

De acuerdo con reportes citados por medios europeos, altos mandos de la FIFA y de la UEFA han expresado una profunda preocupación por el escenario internacional generado por la cercanía de Infantino con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, particularmente ante las recientes posturas del mandatario estadunidense en temas geopolíticos que han provocado inquietud en varias federaciones nacionales. Entre los temores figura la posibilidad de protestas, tensiones diplomáticas e incluso llamados a boicotear el Mundial.

El modelo de gobernanza de la FIFA, altamente centralizado en la figura de su presidente, ha colocado a Infantino en el centro de las críticas, al considerarse que la estructura actual del organismo carece de contrapesos suficientes para enfrentar una coyuntura política de esta magnitud. Fuentes citadas señalan que, aunque no se han realizado pronunciamientos oficiales, existe un clima de incertidumbre dentro del futbol internacional.

La situación se presenta en un momento clave para la FIFA, cuando el organismo se prepara para el Mundial más grande de la historia, con 48 selecciones y una compleja organización trinacional. Analistas advierten que la manera en que Infantino gestione esta crisis será determinante no sólo para el futuro inmediato del torneo, sino también para la credibilidad y estabilidad de la FIFA en los próximos años.