Nueva York, 14 de octubre de 2026.- La Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) firmó un contrato de arrendamiento por más de siete años para ocupar oficinas en la Torre Trump, en Nueva York, por un monto cercano a los cuatro millones de dólares, pese a que el espacio permanece prácticamente vacío y no existe un plan para asignarle personal de manera permanente, de acuerdo con información publicada por medios internacionales.
El contrato fue firmado en mayo de 2025 y contempla el alquiler de aproximadamente 450 metros cuadrados ubicados en el piso 17 del edificio, propiedad de la familia del presidente estadounidense Donald Trump. El acuerdo fue establecido a través de FIFA Americas Incorporation con la empresa Trump Tower Commercial, presidida por Eric Trump, hijo del mandatario.
Según los documentos consultados por medios como The New York Times y Le Monde, el arrendamiento tiene una duración de siete años y siete meses, con un pago anual aproximado de 470 mil dólares, además de gastos relacionados con el acondicionamiento y mantenimiento de las instalaciones.
La operación ha generado preocupación entre algunos dirigentes del organismo rector del futbol mundial, debido a que la FIFA concentra la mayor parte de sus operaciones en dos oficinas ubicadas en Miami y no contempla asignar trabajadores de forma permanente a la sede neoyorquina. Las dudas también se relacionan con la elección del inmueble y los posibles conflictos de interés derivados de los vínculos entre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y Donald Trump.
La relación entre ambos dirigentes se ha estrechado en los últimos años, particularmente en el contexto de la organización del Mundial de 2026, que tuvo como sedes a Estados Unidos, México y Canadá. Infantino ha mantenido encuentros con el mandatario estadounidense y en 2025 le entregó el Premio de la Paz de la FIFA, decisiones que también han generado cuestionamientos dentro del ámbito deportivo.
Ante las críticas, la FIFA defendió el contrato y aseguró que el alquiler corresponde a los precios del mercado, además de afirmar que el acuerdo cumple con la legislación local y fue suscrito conforme a sus procedimientos internos.
El caso vuelve a colocar bajo escrutinio la relación entre la FIFA y el entorno empresarial de Trump, al tiempo que abre cuestionamientos sobre la necesidad de mantener oficinas con un costo millonario en un inmueble vinculado a la familia del presidente estadounidense, particularmente cuando la organización ya dispone de instalaciones para sus operaciones en ese país.