Ciudad de México; 28 de enero de 2026. Integrantes de la comunidad de fans de BTS conocida como ARMY comenzaron a exhibir en redes sociales capturas, nombres, teléfonos y perfiles de personas señaladas como presuntos revendedores de boletos para los conciertos del grupo en México, en respuesta a las quejas por irregularidades en la venta de entradas y la reventa a precios elevados. La acción surgió luego de que cientos de miles de seguidores se quedaron sin acceso a boletos tras un proceso de preventa y venta general marcado por denuncias de fallas en la plataforma y supuesta participación de revendedores. 

La difusión de datos personales de los señalados incluyó detalles sensibles, conversaciones privadas y aspectos de su vida íntima, lo que llevó a algunos fans a registrar a estas personas en formularios de universidades privadas, solicitar tarjetas de crédito o préstamos a su nombre, e incluso convertirlas en “beneficiarios” de becas, como parte de lo que consideraron una “venganza” contra quienes lucran con la reventa. 

Aunque muchos usuarios celebraron estas acciones como una forma creativa de presión social contra la reventa abusiva, especialistas y críticos advirtieron que la exposición de datos personales puede constituir acoso digital, suplantación de identidad y otros delitos informáticos, y señalaron la importancia de respetar la ley incluso en el contexto de la indignación colectiva. 

El malestar de la comunidad ARMY ha ido más allá de la difusión de datos, al organizar campañas de denuncia ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), exigir mayor transparencia en los procesos de venta de boletos y llamar a no comprar entradas en reventa para contrarrestar la especulación.