Trenton, Nueva Jersey, 13 de agosto de 2026.- El mundo del boxeo se encuentra de luto por el fallecimiento del puertorriqueño Prichard Colón, quien murió este jueves después de pasar más de una década enfrentando las graves secuelas de una lesión cerebral sufrida durante un combate que marcó para siempre su vida y puso fin a su prometedora carrera profesional.

Colón sufrió la lesión durante su enfrentamiento contra el estadunidense Terrel Williams, en una pelea disputada en 2015. Durante el combate recibió múltiples golpes ilegales en la parte posterior de la cabeza, conocidos como “golpes de conejo”. Tras la pelea comenzó a presentar complicaciones, fue trasladado de emergencia a un hospital y los médicos diagnosticaron una grave hemorragia cerebral.

A consecuencia de aquella lesión, el pugilista permaneció en coma durante meses y posteriormente quedó con severas secuelas neurológicas que le impidieron continuar con su carrera deportiva. Durante los años siguientes, su familia se convirtió en su principal apoyo y acompañó su proceso de rehabilitación, mientras Colón permanecía bajo cuidados constantes.

Antes de aquella tragedia, Colón era considerado una de las grandes promesas del boxeo puertorriqueño. Su carrera profesional había comenzado apenas unos años antes y había conseguido mantenerse invicto durante sus primeras peleas, destacando por su talento, velocidad y poder de golpeo.

La historia de Prichard Colón trascendió el ámbito deportivo y se convirtió también en un llamado de atención sobre la seguridad de los boxeadores y la responsabilidad de árbitros, médicos y equipos durante los combates. Su caso generó cuestionamientos sobre la manera en que fue atendido durante aquella pelea y posteriormente impulsó conversaciones sobre la necesidad de reforzar las medidas de protección para los pugilistas.

El fallecimiento de Colón deja un profundo vacío en el boxeo y pone fin a una larga batalla marcada por la adversidad. Su historia, sin embargo, permanece como la de un joven que, dentro y fuera del ring, fue reconocido por su fortaleza y por la lucha que sostuvo durante años junto a su familia.