Washington, D.C.; 13 de enero de 2026. Estados Unidos empleó una aeronave secreta, pintada para simular un avión civil, en el primer ataque de su campaña contra embarcaciones que, según la administración del presidente Donald Trump, transportaban drogas en aguas internacionales del Caribe frente a las costas de Venezuela, informó este lunes el periódico The New York Times.
De acuerdo con funcionarios citados por el periódico bajo condición de anonimato, la aeronave utilizada en el ataque del pasado 2 de septiembre no mostraba marcas militares visibles ni armamento bajo sus alas, ya que sus municiones estaban ocultas dentro del fuselaje, lo que le daba la apariencia de un avión no militar.
Las grabaciones de vigilancia sugieren que la aeronave descendió a baja altura sobre la embarcación, la cual intentó regresar hacia Venezuela tras avistarla, antes de que se produjera el primer ataque que, según ese informe, causó la muerte de once personas.
Especialistas y analistas consultados por el rotativo señalaron que el uso de una aeronave con apariencia civil en una operación de combate podría ser considerado como una táctica de perfidia, prohibida por el derecho internacional humanitario, al ocultar deliberadamente su naturaleza militar para sorprender a los objetivos atacados.
Tras este primer ataque, las fuerzas estadounidenses habrían optado por utilizar aeronaves con identificación militar más clara, incluidos drones MQ-9 Reaper, en las operaciones posteriores contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico, aunque persisten cuestionamientos sobre la legalidad y las consecuencias de este tipo de acciones en un contexto de intensificación de la presión militar de Washington en la región.