La Habana, Cuba; 30 de enero de 2026. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, rechazó con dureza una nueva medida de Estados Unidos que permite imponer aranceles a los países que vendan o suministren petróleo a la isla, afirmando que esa política evidencia “la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla” que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense para fines personales y que busca asfixiar la economía cubana mediante un bloqueo petrolero encubierto.
En un mensaje difundido en redes sociales, Díaz-Canel sostuvo que la orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense Donald Trump se basa en “pretextos mendaces y vacíos de argumentos” y que la medida pretende castigar a naciones soberanas que mantienen relaciones energéticas con Cuba, describiéndola como una escalada coercitiva dentro de la larga política de bloqueo contra su país.
El mandatario cubano cuestionó a funcionarios de Estados Unidos que en el pasado han minimizado el impacto del embargo, subrayando que la política estadounidense no solo responde a intereses geopolíticos sino que castiga al pueblo cubano, y aseguró que La Habana continuará denunciando ante la comunidad internacional lo que califica como una agresión que afecta el derecho al comercio soberano y la estabilidad energética de la isla.
La reacción de Cuba se produce en medio de tensiones crecientes tras la firma de la orden ejecutiva que declara a la isla como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos, con la intención de imponer sanciones a terceros países que suministren combustible a Cuba, lo que ha agravado la crisis energética que enfrenta la nación caribeña.