Buenos Aires, 20 de agosto de 2026.- La detención en Bolivia del publicista argentino Fernando Cerimedo, señalado como presunto autor intelectual del intento de feminicidio de su expareja, Nadia Beller, generó repercusiones en el gobierno de Javier Milei debido a los vínculos del detenido con el mandatario argentino y a las investigaciones que apuntan a una amplia red de operadores de la ultraderecha en América Latina.

Cerimedo, quien se presentó como estratega de campañas políticas basadas en el uso de redes sociales, noticias falsas y ejércitos de cuentas automatizadas, es señalado por investigaciones periodísticas y jurídicas como una figura con participación en distintas operaciones políticas de la región. Su nombre ha sido relacionado con la campaña que llevó a Milei a la presidencia de Argentina y con estrategias dirigidas contra sectores de oposición.

En Bolivia, dirigentes sociales y el ex presidente Evo Morales habían advertido sobre la presencia de Cerimedo y su influencia dentro de sectores vinculados al gobierno de Rodrigo Paz Zamora. También se han formulado acusaciones sobre una supuesta participación de operadores argentinos en acciones destinadas a contener protestas sociales y perseguir a dirigentes políticos y sindicales.

Las investigaciones también han colocado a Cerimedo en el centro de señalamientos relacionados con Brasil y Honduras. En el caso brasileño, se le atribuye participación en estrategias para desacreditar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y favorecer el regreso de Jair Bolsonaro, así como en acciones vinculadas con las denuncias de un supuesto fraude electoral que precedieron al intento de golpe contra el mandatario brasileño.

En Honduras, Cerimedo habría presumido de su participación en la salida del poder del ex presidente Manuel Zelaya y posteriormente en estrategias políticas contra la ex presidenta Xiomara Castro. La investigación periodística señala que mecanismos similares habrían sido utilizados en otros países de la región, entre ellos Perú, Ecuador y Colombia.

El publicista también mantiene vínculos empresariales a través de compañías dedicadas a la publicidad, las encuestas y la comunicación política. De acuerdo con información citada por La Jornada, algunas de esas empresas registran deudas consideradas irrecuperables ante instituciones bancarias argentinas.

Otro de los señalamientos más graves en torno a Cerimedo apunta a supuestos vínculos con organismos de inteligencia extranjeros y a su participación en estrategias políticas relacionadas con sectores de la derecha internacional. Además, figura como uno de los propietarios de La Derecha Diario, medio digital identificado con posiciones ultraderechistas.

El caso ocurre mientras crecen las críticas al gobierno de Milei por sus políticas de vigilancia. Amnistía Internacional denunció que la administración argentina ha incorporado tecnologías basadas en inteligencia artificial para monitorear redes sociales, reconocimiento facial y vigilancia aérea, herramientas que, de acuerdo con la organización, podrían ampliar la capacidad del Estado para recopilar información y establecer perfiles sobre la población.

La organización advirtió que estas prácticas pueden afectar derechos fundamentales como la privacidad, la libertad de expresión, la reunión pacífica y la asociación. El informe fue elaborado a partir de testimonios de periodistas, activistas, jóvenes, jubilados y defensores de derechos humanos, además del análisis de contratos, documentos oficiales y solicitudes de acceso a la información.

La detención de Cerimedo, de esta manera, ha colocado nuevamente bajo escrutinio las redes de comunicación política, desinformación y operación digital vinculadas con sectores de la ultraderecha regional, así como sus posibles conexiones con gobiernos y grupos políticos de distintos países latinoamericanos.