La Habana, Cuba; 6 de febrero de 2026. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, declaró que su país —que calificó como “una nación de paz”— está dispuesto a entablar un diálogo con el gobierno de Estados Unidos sobre cualquier tema de interés bilateral, siempre y cuando las conversaciones se lleven a cabo sin presiones ni precondiciones y con pleno respeto a la soberanía, independencia y autodeterminación de la isla.
En una comparecencia ante la prensa, Díaz-Canel enfatizó que, aunque Cuba está abierta a debatir asuntos como cooperación científica, migración o seguridad, “el diálogo sin presión” debe darse desde una posición de igualdad entre vecinos y sin injerencia en los asuntos internos de cada nación, rechazando cualquier intento de condicionamiento que, a su juicio, pueda afectar la autonomía del país caribeño.
El mandatario subrayó que Cuba no representa una amenaza para Estados Unidos y defendió los logros sociales alcanzados por la revolución cubana en áreas como alfabetización y salud, al mismo tiempo que criticó las políticas de bloqueo económico y las presiones recientes que, según él, han dificultado el acceso a combustibles y otros insumos esenciales.
Díaz-Canel señaló que la posibilidad de diálogo no implica renunciar a principios fundamentales y que cualquier acercamiento debe ser en términos equitativos y respetuosos, destacando que la relación entre los dos países debería centrarse en intereses mutuos más que en hostilidades históricas.